1.11.10

Deslizaba ese lápiz una y otra vez sobre su pálida piel. Como poseída. Insatisfecha. Triste.

Su madre golpeo la puerta. Una, dos, tres veces.. y entró. Automáticamente su cara cambió, empalidecido, lagrimas caían por sus grandes ojos verdes.

- "¿Qué te hiciste hija? ¿Por qué? ¿Por qué?" Repetía sin cesar.

Unas enormes, prolijas, dolidas, rojas y brillantes letras la miraban desde el brazo de su pequeña princesa.


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Pensaba.. cuántas veces nos lastimamos emocionalmente, psicologicamente o como quieran llamarlo?. Sin que se note. Sin dejar rastros. Muchas veces incluso, sin darnos cuenta.
Quiza, solo en nuestros ojos se ve reflejado, por eso, en estos tiempos modernos en los que nos miramos sin mirar, nadie se da cuenta. Todos son "complices" de tu sufrimiento. Nadie es lo suficientemente valiente como para preguntarte que te pasa y aguantarse lo que viene despues.
Solo cuando ese dolor se hace fisico, visible y auto provocado nos asombramos, y no entendemos el motivo. No somos capases de reflexionar.

No entiendo, ni nunca voy a entender a quienes se auto provocan dolor. Pero un hecho cercano a mi, me hizo pensar sobre esto. Seguramente mucha gente, mas de la que creemos, anda por su vida con muchisimas heridas en el alma, pero como son tan invisibles como ella misma, no podemos observarlas. Ni percatarnos del dolor que acarrea esa persona.

2 comentarios:

Carlos dijo...

Quizás es verdad, y es necesario llegar al extremo de lo físico para que la gente se dé cuenta de lo mal que lo estás pasando.
Pero bueno, también es lo que algunos quieren, ¿no? Poder sufrir a gusto, callárselo y que nadie se entere.

Bonito cambio de estilo en tu blog. ¿Es cosa mía, o hace poco que lo cambiaste? Lo digo porque empiezo a sentir que mi blog se queda anticuadete, pero me da pereza cambiarlo xD

Un besazo

.A dijo...

queremos sentir algo.. y a veces nos da igual el que..